Pienso que fue mi cumpleaños número tres, es decir, esto fue en 1964. Mi papá me despertó y me dijo: hoy es tu cumpleaños qué quieres que te de de regalo? Inmediatamente pensé, quiero una super-pelota, seguramente porque había visto que mi hermano Pancho tenía una y me había gustado mucho ver como rebotaba en las paredes.
La Super-Pelota era una pelota negra de caucho que era muy dura y muy pesada, tenía la característica que rebotaba mucho, el problema es que te podía golpear y lastimar, me parece que con el tiempo fueron descontinuadas por esa razón.
En aquella época vivíamos en la colonia Prado Churubusco, en el sur de la Ciudad de México, en la calle de Escorpio que era del tipo que hoy se le llama “Cul de Sac”, calle cerrada que terminaba en una glorieta con una palmera en medio. Junto a la casa había una pequeña tienda llamada “La Chamberí”.
Fuimos a la tienda y la dueña, que creo se llamaba Doña Tere, nos atendió y sí, si la tenía envuelta en una bolsa de plástico y un cartón engrapado con la marca del juguete.
Adicionalmente mi papá le pidió unos dulces, así yo feliz. Ese es mi primer recuerdo de haber recibido mi regalo de cumpleaños. La verdad es uno de los primero recuerdos de mi Super Papá
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