Los Búfalos Mojados de Woodlands

En 2006, Jesús Varela, mi amigo de Houston, me invitó a jugar golf a su club ubicado en The Woodlands, un desarrollo situado al norte de la ciudad.

Jesús es un excelente jugador y un gran aficionado de este deporte. Originario de Venezuela, había migrado a los Estados Unidos más o menos en las mismas fechas que nosotros, por allí de 2003.

El club era Carlton Woods, el más prestigioso de toda la zona urbana. El campo signature fue diseñado nada más y nada menos que por Jack Nicklaus. Jack es considerado por muchos como el mejor jugador de golf de toda la historia. Tiger Woods, aunque fue un extraordinario jugador, no pudo alcanzar el mismo número de victorias en torneos importantes.

Las instalaciones del club son muy grandes y de gran lujo, con un estilo marcadamente texano. Es un lugar muy exclusivo; mi padre habría dicho: «Aquí se palpa la pobreza». Te podría asegurar que muchos de los socios son millonarios cuyos ingresos tuvieron que ver con el petróleo, la principal industria de Houston.

A diferencia de otros lugares, aquí hay muchos empleados, tanto para recibirte con tu equipo desde el estacionamiento hasta en el clubhouse y el restaurante.

Salimos a jugar. El campo era auténticamente de otro nivel: los paisajes, increíbles, y las condiciones de juego, inmejorables.

Hoyo número 12, un par tres (es decir, está diseñado para hacerlo en tres golpes si te va bien). La bandera estaba ubicada a 162 yardas de distancia. Tomo el fierro número 6, hago el swing y sale un tiro con muy buena forma. Veo que la bola cae en el green y empieza a rodar. Quito la vista para recoger mi tee.

Jesús grita: «¡Se metió, se metió!». ¡Había hecho un hole in one!

Jesús, como gran aficionado que es, marcó con su celular a la casa club y pidió que un marshal viniera a validar mi hoyo en uno. Esto es porque es necesario tener testigos para hacerlo oficial.

Los marshals son un grupo de personas que van patrullando constantemente el campo para asegurar que todo fluya bien. Son la autoridad dentro del campo. Llegó el marshal, validó que mi bola estaba en el hoyo y Jesús afirmó ser testigo del evento.

Terminamos de jugar y fuimos a sentarnos al restaurante. Había cierta conmoción en el ambiente. Se acerca el gerente del club a nuestra mesa y Jesús le instruye:

—Tienen que poner el nombre de mi amigo en la placa del club, publicarlo en la revista y hacerle el trofeo de reconocimiento, que es costumbre en estas ocasiones.

Podíamos percibir que había desconcierto, pero no entendíamos por qué. Después de muchas vueltas, el gerente del club, visiblemente nervioso y con dificultad para articular palabra, nos dice:
—Sí reconocemos que el señor hizo un hoyo en uno, y sí le haremos un trofeo, pero desafortunadamente no vamos a ponerlo en la placa del club ni lo vamos a publicar porque el señor Romero no es socio del club.

Jesús estaba molesto. Nos quedamos más tiempo en el restaurante y le comenté:
—Mira, Jesús, me apellido Romero, tú Varela. Yo no soy socio. Mira a los tipos que están en las otras mesas. Estamos en el Club de los Búfalos Mojados de Woodlands. No van a permitir que el primer hole in one del Signature Golf Course de Jack Nicklaus en The Carlton Woods Golf Club lleve mi nombre.


Jesús se aseguró de que mi trofeo fuera elaborado por el club y él pagó su costo. Siempre voy a recordar este detalle.

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