La calidad de la educación universitaria en mi tiempo no estaba a la par de mis expectativas. Pensaba que habría sido un tema solamente ligado a mi universidad, sin embargo mis amigos «Los Hormigueros» del despacho de diseño también me habían confirmado que se habían quedado con la impresión que algo les había faltado en su preparación.
Así que a mediados de los años 2000 pensé que necesitaba aprovechar mejor mi tiempo, empecé a leer libros de autores muy reconocidos y ver videos en YouTube de profesores universitarios de todo el mundo. Todavía en ese año YouTube no era lo que es hoy, estos profesores se grababan de manera muy artesanal, sin embargo los contenidos eran de muy alta calidad. El rendimiento en conocimiento por tiempo invertido fue realmente muy provechoso.
En 2012 trabajaba en Hewlett Packard en Houston, HP estaba teniendo problemas importantes de rentabilidad ya desde hacía algunos años, y las reestructuraciones se anunciaban con frecuencia, lo que significaba despidos masivos y la gran incertidumbre de empleo para muchas personas.

Una de las herramientas de HP fue orillar a las personas que tenían cierta edad y antigüedad en la empresa a aceptar una propuesta de salida de la empresa, sin embargo esta ocasión era mucho más agresiva, la propuesta fue la siguiente: Para esta fecha a las 6 pm tiempo del centro si decides dejar la empresa te daremos un paquete económico equivalente a seis meses de sueldo, si no la aceptas y pasada esta fecha y hora si eres elegido para ser despedido no te daremos ninguna cantidad de dinero, es decir te vas sin nada de dinero.
Existía una página web para este propósito, la abrías y aparecía tu nombre, junto a tu nombre había un botón que decía: «acepto tomar la propuesta» junto con timer de cuánto tiempo quedaba para tomar la decisión, así de simple para que no hubiera lugar a dudas.
Ese día estaba en Palo Alto ya que me había inscrito en un programa de innovación en la universidad Stanford como parte de mi reinvención personal. Asistía al programa pensando a la vez si debía o no tomar la propuesta de HP para dejar la empresa. Evaluando si podría conseguir otro trabajo rápidamente, las implicaciones familiares, mis hijos estaban creciendo y el gasto familiar cotidiano era importante. Era un tema estresante y no fácil de resolver.

Stanford Design School
Había planeado que después de mi curso Sahira y los niños me alcanzaran en San Francisco para ir al parque nacional de Yosemite y pasar unas vacaciones familiares.
Así que mi mente estaba entretenida con el entusiasmo del programa en la universidad, las vacaciones familiares y la incertidumbre de la viabilidad económica familiar en el corto plazo.
Llegó el día y se acercaba la hora para tomar la decisión, durante el curso había llegado a la conclusión que tenía que aceptar la propuesta, ya que necesitaba los recursos para poder sobrevivir en lo que hacía la transición para mantener a la familia a flote. El futuro se veía cada vez más incierto.
Terminé mi curso en Stanford me fui a mi hotel, veía el reloj, abrí mi laptop entré a la página en donde solamente tenía que apretar el botón, decidí esperar a estar a tan sólo unos minutos para presionar el botón, reflexionaba mientras tanto si estaba haciendo lo correcto.
Literalmente estaba por apretar el botón cuando recibo una llamada a mi celular y escucho lo siguiente: «Me llamo X (no recuerdo su nombre), me han nombrado para ser el director de la división en donde hoy tú trabajas, quería decirte que no tienes que aceptar la propuesta de salida, porque te puedo asegurar que tú sí vas a tener tu puesto en la nueva estructura, es tu decisión, pero quería avisarte a tiempo»
El timer en ese momento llegó a cero, desapareció el botón de la página web. Me sentí muy agradecido que alguien que no me conocía hubiera investigado mi número y me hubiera avisado a tiempo. Cerré mi laptop, vi la hora y salí al aeropuerto para recoger a la familia en San Francisco que está como a una hora de camino.
Recogí a la familia en el aeropuerto y pasamos unas vacaciones en el parque de Yosemite inolvidables.



Nunca conocí a la persona que me llamó porque la organización terminó teniendo otra configuración, ni recuerdo su nombre.
En mi carrera profesional hubo personas «caídas del cielo» que me ayudaron en momentos críticos que son difíciles de creer, pero más difícil de creer es que fueron en contadas ocasiones y donde la palabra «coincidencia» probablemente no es la más adecuada.





















































